

Perspectiva del CEO: Por qué la IA transformará los servicios profesionales
Durante los últimos dos años, la inteligencia artificial ha pasado de los laboratorios de investigación a las herramientas que utilizamos todos los días.
Los modelos de lenguaje de gran tamaño pueden generar texto, resumir documentos, analizar datos y escribir software. El ritmo de mejora ha sido extraordinario, pero también poco comprendido.
La mayoría de los debates sobre la IA siguen centrándose en una sola cuestión: ¿Qué tan potentes serán los modelos?
Desde mi punto de vista, eso solo representa una parte de la historia. La pregunta más importante es más sutil y la respuesta determinará cuáles serán las firmas de servicios profesionales que prosperarán en la próxima década. ¿De qué manera cambia la IA la forma en la que se realiza el trabajo profesional?
Pocos sectores notarán tanto este cambio como los servicios profesionales.
Los servicios profesionales se basan en trabajo estructurado
De forma habitual, el trabajo profesional sigue procesos estructurados tales como determinar el alcance de un encargo, recopilar evidencia, llevar a cabo análisis, documentar hallazgos, aplicar juicio profesional y dar aprobación.
Estos flujos de trabajo existen por un motivo. Garantizan que el trabajo se realice de forma coherente, se revise de manera adecuada y, en última instancia, que tanto los clientes, como las autoridades reguladoras y los mercados confíen en él.
Durante décadas, la tecnología ha dado soporte a parte de estos procesos. El software ayudó a los profesionales a agilizar su trabajo, almacenar documentos más fácilmente y colaborar con mayor eficiencia. Si bien, el flujo de trabajo subyacente seguía dependiendo principalmente del ser humano. La IA está empezando a cambiar eso.
De herramientas a flujos de trabajo inteligentes
La mayoría de las primeras aplicaciones de IA se centraban en tareas individuales. Redactaban documentos, resumían informes, extraían información y detectaban anomalías. Estas capacidades son impresionantes, pero están principalmente al servicio de la ejecución de la tarea, es decir, asisten a las personas en lugar de transformar el propio flujo de trabajo.
La siguiente fase de la IA será diferente. En lugar de limitarse a ayudar a los profesionales a completar tareas, se irá integrando cada vez más dentro del propio flujo de trabajo.
Imagine sistemas que puedan:
• recopilar y organizar evidencia de forma automática;
• identificar anomalías en grandes conjuntos de datos;
• detectar patrones de riesgo para que los revisen los profesionales;
• generar documentación conforme a las normas profesionales;
• ayudar a los equipos a realizar trabajo en procesos complejos.
En otras palabras, el profesional no utilizará simplemente la herramienta, sino que operará dentro de un sistema optimizado gracias a la IA.
De los asistentes a los agentes
Otra forma de entender este cambio es pasar de asistentes de IA a agentes de IA. Un asistente responde a peticiones. Un agente actúa.
Un asistente puede ayudar a resumir el documento de un cliente. Un agente lo recupera, analiza, compara con trabajo del ejercicio anterior, detecta inconsistencias, documenta hallazgos y lo pone en cola para que lo revise un humano.
Cuando la IA opera de esta forma se integra muchísimo más en el trabajo profesional. Si bien, esto plantea una cuestión importante.
La inteligencia por sí sola no es suficiente
En muchos sectores, la velocidad y la automatización son los objetivos principales. Para los servicios profesionales es diferente. El motivo es que, en última instancia, debe confiarse en el trabajo realizado por auditores, contables, profesionales del ámbito tributario y expertos en cumplimiento.
Todos, clientes, organismos reguladores y mercados de capitales dependen de ello.
Eso significa que los sistemas de IA que operan en estos entornos no pueden limitarse solamente a producir resultados inteligentes. Deben operar dentro de los marcos que garanticen coherencia, preserven la rendición de cuentas y generen documentación donde haya una persona en el circuito en cada punto de decisión que sea relevante.
En otras palabras, el futuro de la IA en los servicios profesionales dependerá no solo de la inteligencia, sino de la confianza.
El siguiente capítulo
En las próximas semanas, compartiré una serie de perspectivas sobre cómo la IA está redefiniendo los servicios profesionales.
Algunos de los temas que analizaré incluyen:
• el paso de asistentes de IA a agentes de IA;
• por qué los flujos de trabajo profesionales se convertirán en el entorno operativo de la IA;
• cómo el contexto y la experiencia profesional dan forma a los sistemas inteligentes;
• por qué son relevantes la gobernanza y la explicabilidad en las profesiones reguladas.
Estas ideas forman lo que he empezado a llamar la «pila de confianza de la IA», es decir, un marco para comprender cómo la IA debe funcionar dentro de los flujos de trabajo profesionales donde la confianza, la rendición de cuentas y el juicio profesional son esenciales.
Porque, aunque la tecnología de la IA avanza con rapidez, los valores que definen el trabajo profesional (independencia, juicio y confianza) permanecen invariables.
La oportunidad real que tenemos por delante no es simplemente aplicar la IA a los servicios profesionales, sino construir sistemas donde la inteligencia y la confianza puedan operar de manera conjunta. Ese es el problema más difícil, y merece la pena resolverlo.





