

Perspectivas del CEO: Pila de confianza de la IA: de los asistentes a los agentes
En los últimos dos años, la mayoría de las organizaciones han experimentado con asistentes de IA. Estos sistemas resumen documentos, generan borradores, responden preguntas y analizan la información que se les pida. Responden a peticiones y proporcionan respuestas útiles a quien sea que interactúe con ellos.
Para muchos profesionales, los asistentes ya se han convertido en algo auténticamente valioso, un verdadero cambio en la forma en la que se realizan las tareas individuales. Si bien, está comenzando a surgir una nueva fase de la IA. De lo que se habla ahora en la industria tecnológica es del cambio de los asistentes a los agentes, y ese giro podría cambiar de manera significativa cómo se realiza el trabajo dentro de los servicios profesionales.
¿Cuál es la diferencia?
A grandes rasgos, la distinción es simple. Los asistentes responden. Los agentes actúan.
Un asistente de IA ayuda a un profesional a completar una tarea al resumir el documento de un cliente, redactar un memorando, analizar un conjunto de datos o sugerir el estilo de redacción de un informe. En cada caso, el asistente da una respuesta a una petición y el profesional decide qué hacer con dicha respuesta.
Un agente de IA funciona de manera diferente. En lugar de esperar las indicaciones de una petición cada vez, los agentes están diseñados para realizar una secuencia de acciones en un proceso.
Un agente que da soporte a un equipo de encargo podría recuperar documentos relevantes de encargos anteriores, analizar datos financieros del ejercicio en curso, identificar posibles anomalías, generar documentación de respaldo y remitir los hallazgos para su revisión profesional, todo ello como parte de un único flujo de trabajo.
En lugar de ayudar con una única tarea, el agente ayuda a avanzar con el trabajo en el proceso completo, es decir, en un flujo de trabajo, y esto marca por completo la diferencia.
Por qué son importantes los agentes para el trabajo profesional
Muchos servicios profesionales se basan en procesos estructurados. Ya se trate de una auditoría, una declaración de la renta o una revisión de cumplimiento normativo, el trabajo sigue una secuencia definida y se aprueba según un juicio profesional. Los asistentes pueden mejorar los pasos individuales dentro de estos procesos. Los agentes tienen el potencial para ayudar en el flujo de trabajo completo.
Pueden recopilar información, realizar análisis, generar documentación y remitir tareas para su revisión, lo que ayuda a los equipos a avanzar con el trabajo mientras que los profesionales siguen teniendo el control de las decisiones clave.
En este sentido, los agentes comienzan a comportarse menos como herramientas y más como participantes del propio flujo de trabajo. Eso supone un giro significativo en cómo deberíamos plantearnos el papel de la IA en la práctica profesional.
Los agentes necesitan estructura
No obstante, hay algo importante que no podemos obviar. Los agentes solo pueden funcionar de forma eficaz cuando comprenden de verdad el entorno en el que están trabajando. Los flujos de trabajo profesionales contienen una fantástica estructura: metodologías de encargo, prácticas específicas de la firma, requisitos reglamentarios, jerarquías de revisión y normas sobre documentación.
Para que los agentes operen en entornos profesionales deben trabajar dentro de los sistemas que proporcionan el flujo de trabajo donde este se desarrolla, el contexto que informa del juicio profesional y la gobernanza que garantiza la rendición de cuentas.
Sin esa estructura, un agente puede generar resultados, pero no puede participar con fiabilidad en el propio proceso. Este es el motivo de que el ascenso de los agentes esté estrechamente conectado con el concepto más amplio de la pila de confianza de la IA. Cuando estas capas se ponen en práctica, los agentes pueden operar de forma que respalden resultados profesionales de confianza.
De la automatización a la colaboración
Otra forma de considerar a los agentes que me parece útil es la siguiente: representan el paso de la automatización a la colaboración. La automatización solía intentar eliminar al humano de los procesos en su totalidad, y el trabajo profesional rara vez lo permite, ni debería hacerlo. El juicio, la supervisión y la rendición de cuentas siguen siendo esenciales en cuanto a por qué los resultados profesionales resultan fiables desde el primer momento.
Los agentes ofrecen algo distinto. Permiten a la IA colaborar con los profesionales dentro de los flujos de trabajo estructurados al realizar análisis, recopilar evidencia y generar documentación, al tiempo que los profesionales aplican su juicio, revisan los resultados y toman las decisiones finales.
Esto crea un entorno de trabajo en el que la experiencia humana aprovecha las capacidades de la máquina para coexistir, de tal forma que cada parte hace lo que mejor sabe.
Las implicaciones para el software profesional
A medida que los agentes van adquiriendo más capacidades, las plataformas donde el trabajo profesional se desarrolla serán cada vez más importantes. Los agentes necesitan un entorno operativo donde puedan acceder a datos relevantes, comprender la estructura del flujo de trabajo, interactuar con otros sistemas y registrar sus acciones y resultados.
En otras palabras, los agentes necesitan operar en el lugar donde se esté desarrollando el trabajo profesional. Este es el motivo de que considere que la próxima generación de software profesional evolucionará de herramientas basadas en tareas a plataformas de flujos de trabajo habilitadas con IA, es decir, entornos donde los agentes puedan operar de manera segura y eficaz dentro de los procesos en los que confían los profesionales. La plataforma no es simplemente un lugar para trabajar, sino que se convierte en el sistema que hace posible confiar en la IA.
La siguiente capa de la pila de confianza de la IA
El cambio de asistentes a agentes representa un paso importante en la evolución de la IA. No obstante, plantea también una nueva incógnita: ¿Dónde realizan realmente el trabajo los agentes?
Para que los agentes avancen con el trabajo de un encargo, necesitan operar dentro de los flujos de trabajo que estructuran el trabajo profesional. Ahí es donde entra la siguiente capa de la pila de confianza de la IA.
En mi próximo artículo exploraré por qué las plataformas de flujos de trabajo se están convirtiendo en el entorno operativo de la IA en los servicios profesionales y por qué la estructura de dichos flujos desempeñará un papel importante a la hora de definir de qué forma evolucionarán los sistemas de IA.
Porque, a medida que la inteligencia vaya adquiriendo más potencia y los agentes más capacidades, los sistemas donde se desarrolle el trabajo profesional definirán cada vez más cómo se aplique esa inteligencia. Esto hace que la cuestión sobre las plataformas sea una de las más importantes actualmente en el sector.





